Los señalamientos del ex vicepresidente Ricardo Arias Calderón en el sentido de que el gobierno de Moscoso es corrupto, indecente y, que incluso se está ganando el primer premio entre los peores gobiernos democráticos en la historia republicana deben servir de alerta para todos aquellos que quieren y desean el bienestar para el país. Resulta chocante el hecho de que quienes han salido a defender el gobierno son precisamente personas cínicas y sin vergüenza que estuvieron pegados a la ubre militar, a través de cargos de ministros, directores de empresas autónomas y asesores de los cuarteles. Flaco favor le hacen a la democracia. Es evidente que en un esfuerzo por esconder el despilfarro administrativo, la corrupción candente, el maquillaje fiscal y la intromisión en los órganos del Estado, la mandataria está usando como herramienta de último recurso el discurso de que cualquiera que la contradice está poniendo en peligro la seguridad económica del país. No seamos ingenuos, señores. Esta paranoia gubernamental es muestra de la fatiga y el cansancio resultantes de los fracasos, la ineficacia y de la falta de misión y visión. Si desde el Ejecutivo al menos se admitiera que se está fuera de rumbo, se podría dar un golpe de timón para enderezar la nave del país antes de que se hunda en la más profunda desesperanza.
Hoy por Hoy 2003/02/27
27 feb 2003 - 05:00 AM
