Cuando las crisis de los misiles en Cuba (1962), el talentoso representante de EU en la ONU, Adlai Stevenson, demostró, con pruebas irrefutables (fotos aéreas y de satélites), que los soviéticos efectivamente estaban instalando en la isla cohetes de mediano alcance. Todos los presentes quedaron convencidos. Poco después los mismos rusos confirmaban las acusaciones de EU. Ahora Colin Powell, en una desvaída copia de aquella memorable sesión, no persuadió a nadie. El viernes rindieron su informe los expertos enviados por la ONU. Reconocieron que el gobierno iraquí había colaborado con ellos, aunque no en un 100%, pero agregaron que no habían encontrado ninguna evidencia de que Husein tuviera armas de destrucción en masa. Si EU posee alguna prueba convincente, que la muestre, dijeron. Los principales países de la OTAN han condenado de antemano la intervención armada, negándose, incluso, a prestarle ayuda a Turquía en caso de que sea afectada por el conflicto. El informe ha desarmado políticamente a Bush, dejándolo sin pretextos para arrastrar a su país y al mundo al desastre. La obsesión y el odio son sentimientos inferiores, especialmente peligrosos en un mandatario cuyos actos podrían afectar a todos los habitantes del planeta.
Hoy por Hoy 2003/02/16
16 feb 2003 - 05:00 AM