Las informaciones cotidianas muestran al país sometido a todo tipo de vejaciones provocadas por el auge del crimen. Las incursiones de paramilitares en la frontera, los robos a mano armada y los asaltos a la luz del día son indicadores de que los bandidos le han perdido el respeto a nuestras autoridades, con el agravante de que no hay nadie que los detenga. Hay una consecuencia siempre latente cuando el Estado no encuentra la forma de darle respuesta eficiente a la violencia criminal. La población, cada vez más intranquila y preocupada, se siente obligada a organizarse y a tomarse la justicia por sus manos, lo que puede degenerar en situaciones indeseables y de venganza. La experiencia acumulada demuestra que la presencia policial en los puntos de violencia de nuestra frontera es un arma disuasiva de primera magnitud y que puede reducir los ataques a las personas y a la propiedad privada. Por esta razón la comunidad espera que en la próxima reunión de presidentes, en la cual participarán los mandatarios centroamericanos y el de Colombia, el gobierno panameño se comprometa a dotar de mejores recursos a la Policía y a consolidar la prevención de la criminalidad.
Hoy por Hoy 2003/02/10
10 feb 2003 - 05:00 AM
