En el caso del CEMIS, el procurador Sossa exoneró de toda culpa a Castillero, precisamente la figura central del escándalo. Durante su increíble acto de magia crematística, Afú lo acusó de haber repartido, dentro de sobres de manila, el dinero con que el CEMIS sobornó a toda la fracción parlamentaria del PRD, cargo que ratificó Altamirano Duque, quien, en su testimonio, dijo que había recibido de manos de Castillero un sobre de manila; pero que seguramente porque sabía de qué se trataba se lo devolvió sin abrirlo. El procurador, para quien los únicos que merecen la cárcel en nuestro país son los periodistas (todos recordamos la protección que brindó a notorios delincuentes, como Marc Harris, por ejemplo, y el alborozo con que acoge todas las absurdas demandas de políticos trasnochados contra reporteros y caricaturistas), cometió un gravísimo error, de acuerdo con el criterio de la procuradora sustituta, al apresurarse a remitir a la Corte el expediente del caso que nos ocupa, sin haber profundizado la investigación. Ella hizo, con vehemencia, fuertes críticas, todas bien fundadas, a Sossa por su conducta jurídica. Pero este elogió a su subalterna y, como siempre lo hace, culpó del incidente a los medios de comunicación social, respuesta que es una ofensa a la inteligencia de los panameños.
Hoy por Hoy 2003/02/05
05 feb 2003 - 05:00 AM
