Según la última encuesta encargada por La Prensa, más del 21% de los preguntados prefiere votar por una tercera fuerza. Si se toma en cuenta que el sondeo se hizo después de que Alberto Vallarino había renunciado públicamente a sus aspiraciones presidenciales y antes de que Guillermo Endara anunciara las suyas, la cifra es sobremanera significativa. Un ancho sector de la ciudadanía ha llegado a la conclusión de que ninguno de los dos grandes armatostes políticos que cada cinco años se turnan en el poder desde que Panamá recuperó su democracia, tiene ni el patriotismo ni la capacidad de diseñar una estrategia de Estado (no de gobierno, ni de partido) para resolver los grandes problemas ínsitos a nuestra condición de país subdesarrollado. Y que la oratoria de sus dirigentes es pura palabrería, vaciada de todo contenido. Que no tienen la menor posibilidad de cumplir las promesas disparatadas que hacen en el calor de la campaña, arrastrados por su propia elocuencia. Los políticos que necesita Panamá deben estar dispuestos a decirle siempre la verdad al pueblo: esto se puede hacer, esto no se puede hacer, este plan que ahora proponemos comenzará a rendir frutos dentro de cinco, 10 ó 20 años, si quienes nos suceden en el ejercicio del poder tienen la grandeza de seguir por el camino trazado.
Hoy por Hoy 2003/01/23
23 ene 2003 - 05:00 AM