Desde que Aristóteles escribió su Política, se ha registrado una avalancha de teorías sobre esa esfera de la actividad humana que se fundamenta en la autoridad, el ejercicio del gobierno y en la naturaleza y la función del Estado. Llama la atención, por su originalidad, aquel estudio sobre esa ciencia y arte, y la relación amigo-enemigo. El campo de origen y de aplicación de la política, según ese enfoque, sería el antagonismo y su función consistiría en la praxis de asociar y defender a los amigos y combatir a los enemigos. Es positivo, dentro de ese contexto, el anuncio presidencial de librar al Gabinete en el futuro inmediato de aquellos ministros a los que les ha picado el gusanillo electoral. Los ministros-aspirantes están obligados a corresponder con sensatez ante este nuevo gesto de amistad de la presidenta de la República, quien ya los había honrado al ofrecerles esos cargos. El doble papel de esos funcionarios en un año electoral se convierte en una bochornosa tentación y en un estímulo para echarle mano a los bienes del Estado en la desesperada búsqueda de votos. Los ministros terminan aprovechándose del poder de sus despachos para llevar adelante sus campañas. Se materializa y se acrecienta esa enfermedad crónica llamada corrupción. Los ministros-aspirantes deben ser consecuentes con Moscoso, no pasarse al bando de los enemigos, y presentarle su dimisión. Usar los puestos para hacer proselitismo es vergonzoso. ¡Jueguen limpio!
Hoy por Hoy 2002/12/28
28 dic 2002 - 05:00 AM