El Ejecutivo y su maquinaria legislativa hacen oídos sordos al rechazo general contra las reformas tributarias. Se encuentra montado ya el escenario para intentar a tambor batiente la aprobación en la Asamblea del proyecto tributario que, de prosperar, significará una recaudación adicional para las arcas oficiales de casi 60 millones de dólares. Esa recaudación se materializará vía el aumento de la tasa de impuestos ya existentes y la creación de otros. En forma unánime, se oponen a las reformas las organizaciones y asociaciones empresariales, profesionales y sindicales. En la mesa del diálogo por la reactivación económica, esas entidades dejaron solo al Ejecutivo en su afán de aplicar nuevas cargas impositivas. Si se convierte en ley de la República, la iniciativa tributaria contribuirá a deteriorar la situación económica por la que atraviesa el país, a tal punto que este año cerrará con un crecimiento del PIB inferior al 1%, se encarecerá el costo de la vida, ya que en buena medida las nuevas tasas serán cargadas al consumidor, y además se incrementará el desempleo. Hasta el potencial turístico está en peligro: se impondrán gravámenes particulares. Aún están pendientes por desembolsar préstamos que conceden las IFI condicionados a un ajuste fiscal. Si necesita dinero fresco vía recaudación y préstamos, el Gobierno está en la obligación de medir el perjuicio que está ocasionando a diversos sectores, en gran medida golpeados por la crisis.
Hoy por Hoy 2002/12/16
16 dic 2002 - 05:00 AM
