El próximo 2 de enero se abrirá a competencia la prestación de los servicios de telefonía básica local, larga distancia internacional, larga distancia nacional, teléfonos públicos y los servicios de alquiler de circuitos de voz urbanos. Cuando faltan pocos días para la anunciada apertura del mercado nacional de las telecomunicaciones, persiste la incredulidad en torno a su carácter efectivo, ya que el proceso de interconexión, fundamental para que las nuevas empresas puedan ingresar a competir, se ha convertido en un escollo para las aspiraciones ciudadanas de contar con proveedores de un servicio de calidad y con tarifas razonables. Ante esta situación, no podemos dejar caer en saco roto las declaraciones de uno de los concesionarios actuales que, en días pasados, manifestó el interés de su empresa por brindar algunos de los servicios a través de la frecuencia celular que maneja. Mal haría el Ente Regulador de los Servicios Públicos en desatender este requerimiento, más aún cuando el ofrecimiento incluye la disposición de un pago adicional a los 72 millones de dólares que ya fueron desembolsados a cambio de esa concesión. Si el mercado nacional de las telecomunicaciones no se ciñe a las tendencias mundiales de apertura y real competencia, estaremos jugando irresponsablemente con el futuro del país y nos quedaremos rezagados en un mundo donde la tecnología y el libre mercado son los requisitos fundamentales para progresar.
Hoy por Hoy 2002/12/11
11 dic 2002 - 05:00 AM
