Es inevitable la existencia de los partidos políticos. Nadie ha demostrado aún cómo podría funcionar sin ellos un gobierno representativo. Blancos permanentes de críticas por sus perversiones y abusos, los partidos son, no obstante, instituciones fundamentales del sistema democrático. Según la Constitución Nacional, expresan el pluralismo político, son instrumentos para la participación y manifiestan la voluntad popular. Las elecciones primarias intrapartidarias, por lo tanto, desarrollan los principios y preceptos bajo los cuales se rigen los colectivos, y representan un sustancial avance en la democratización de la vida pública. Inspirada en el sistema político estadounidense, la modalidad, que es un primer paso en los procesos electorales, se ha implantado con éxito en las principales democracias latinoamericanas. Las primarias son un antídoto contra la dedocracia y el caciquismo, que tanto daño han causado a la institucionalidad, y alientan las ideas nuevas y el debate, aseguran grados de igualdad entre precandidatos competidores y contribuyen al recambio de las élites políticas. Ante el profundo desencanto frente a los partidos y sus dirigentes, las elecciones primarias oxigenan la democracia ofreciéndole transparencia y credibilidad, por lo se trata de una modalidad cuya obligatoriedad deben garantizar el Tribunal Electoral y los partidos políticos.
Hoy por Hoy 2002/11/25
25 nov 2002 - 05:00 AM
