El suministro de agua potable, esencial para la supervivencia, el bienestar y el desarrollo socioeconómico, anda de percance en percance. La falta de previsión y la ineptitud rodean una actividad íntimamente vinculada con la seguridad ciudadana. En cualquier sociedad que se precie es un requisito de primer orden la garantía de una provisión segura, suficiente e ininterrumpida de agua. En Panamá ocurre todo lo contrario, pues en buena parte del territorio nacional la distribución de agua potable es ineficiente. Desespera la demora del IDAAN en el desarrollo de proyectos prioritarios como el de la modernización de la potabilizadora de Chilibre y el de la optimización del sistema en el área metropolitana, que se encuentran paralizados, después del escándalo surgido por la rebatiña en que se convirtieron los procesos de licitaciones. Es lamentable que el área metropolitana dependa exclusivamente de la tubería madre que bombea el agua desde la potabilizadora de Chilibre y que no haya un sistema alterno para el suministro de electricidad en esa planta. Sin sistemas de protección de fallos, en cualquier momento puede repetirse el desabastecimiento general registrado en la capital a principios de esta semana. Ante tanta ineficiencia, falta de previsión y demora, corresponde al Gobierno reorientar el rumbo para garantizar un suministro de agua seguro e ininterrumpido.
Hoy por Hoy 2002/11/22
22 nov 2002 - 05:00 AM