Solo Dios sabe cómo terminará el asunto de los pinchazos; los panameños apenas lo sospechamos. Una supuesta denuncia de que el gobierno está llevando a cabo escuchas ilegales contra los otros órganos del Estado, políticos, directivos de medios y dirigentes gremiales genera a su vez otra denuncia, ésta de parte del gobierno, de que todo es una falsedad que tiene por propósito desestabilizar el país. Tenemos ahora dos denuncias sobre las cuales esperamos que muy pronto haya una clarificación pública y se nos diga qué es lo que realmente está pasando. Arduo trabajo para la Procuraduría General, cuando todavía aguardamos los resultados de la pesquisa sobre los sobornos en la Asamblea, los disparos contra el auto del presidente del Legislativo, las grabaciones de mensajes de celulares que también circularon por todos los medios de comunicación, las motivaciones reales tras el hundimiento autorizado del HP-1430, por solo decir unos cuantos. En fin, se trata de una larga lista de asuntos sensitivos que han dormido el sueño eterno luego de presentados ante nuestro sistema judicial. Las denuncias sin respuestas parecen ser un mal ya institucionalizado. Ojalá este no sea un caso más que se suma al inmenso pasivo que ya mantiene la Procuraduría General con nuestra ciudadanía.
Hoy por Hoy 2002/11/20
20 nov 2002 - 05:00 AM