Cuando surge un problema de credibilidad en una institución, lo mejor es erradicarlo de raíz, y a la mayor velocidad posible. Dejarle tomar cuerpo, es dar paso a especulaciones y malos entendidos. Es precisamente lo que ha ocurrido con el Tribunal Electoral y el decomiso de un lote ilegal de miles de plásticos para la confección de cédulas de identidad. En lugar de suspender el contrato con la empresa que le surte de ese material y en donde, paradójicamente, se encontró el lote ilegal de plásticos, el Tribunal Electoral reafirmó su compromiso con esa compañía. Hoy, las especulaciones y los malos entendidos son difíciles de controlar. No obstante, resulta ahora que el viaje del magistrado Eduardo Valdés a Estados Unidos es, entre otras cosas, para contactar a nuevas empresas capaces de suplir los plásticos de alta seguridad. Es una decisión encomiable, puesto que significa que los magistrados han comprendido lo urgente que es resolver la engorrosa situación en la que se encuentran sumidos. Claridad y ejecución serán vitales para evitar perder la ejemplar imagen que ostentó el Tribunal Electoral en los torneos pasados, especialmente cuando nos encontramos ya en el preámbulo de las elecciones generales del 2004.
Hoy por Hoy 2002/11/19
19 nov 2002 - 05:00 AM
