Si queremos reforzar nuestra democracia ante las amenazas que se ciernen sobre ella, urge llevar a cabo una reforma electoral especialmente dirigida contra los principales flancos de ataque por parte de las fuerzas negativas de la sociedad. En materia electoral, tres aspectos son susceptibles de ser modificados para prevenir que los mandatarios y representantes que sean electos tengan una pesada hipoteca sobre sus hombros que les empuje a favorecer intereses particulares. Primero, hay que establecer topes a las donaciones; segundo, deben prohibirse las donaciones provenientes de sociedades anónimas; tercero, deben haber registros públicos de los donantes y de los montos de las donaciones. La mayoría de los dirigentes políticos entre ellos los legisladores, que hoy tienen la responsabilidad de decidir en la Asamblea sobre las reformas electorales deben darse cuenta de que estas medidas obran en su beneficio, porque el dinero no favorecerá a ningún partido como tal, pero sí motivará el poder oculto de unos pocos para desgracia de muchos. La sociedad civil lo ha advertido ya en varias ocasiones. Falta ahora que los legisladores lo entiendan, y acepten que los intereses de la sociedad que los eligió priman sobre los intereses individuales, políticos y económicos.
Hoy por Hoy 2002/11/18
18 nov 2002 - 05:00 AM
