Una de las cargas más pesadas para el conjunto de la nación lo constituye la deuda pública. De cada dólar que dispone el Estado, 23 centésimos se destinan a amortizar los vencimientos de capital e intereses de la deuda. A pesar de todos los esfuerzos por atender los compromisos adquiridos, lo que es imprescindible, no hay forma de disminuir de manera significativa el peso de esos débitos tanto externos como internos. Es como un círculo vicioso, una situación repetitiva, en la que se abona y se paga, y la cifra siempre está abultada. La información más reciente suministrada por la Contraloría General de la República sitúa en más de 9 mil millones de dólares la deuda pública panameña. Es un número exorbitante para una nación con una población que aún no supera los 3 millones de habitantes. La deuda per cápita, por tanto, es una de las más altas en el mundo. En los últimos 12 meses, el Gobierno ha preferido el endeudamiento interno al externo, mediante el financiamiento privado y público, a través de bonos, títulos prestacionales y letras del Tesoro. En gran medida esta situación es consecuencia del endeudamiento desenfrenado y el despilfarro indiscriminado que se registraron durante el régimen militar. Las sumas destinadas a amortizar la deuda son demasiado excesivas y deterioran aún más el cuadro económico nacional.
Hoy por Hoy 2002/11/15
15 nov 2002 - 05:00 AM