Es un ejercicio ocioso centrar el debate sobre la credibilidad del Tribunal Electoral en puntos más o puntos menos de mediciones pasadas. Lo que importa en realidad es que el Tribunal Electoral atraviesa por un inquietante deterioro de su imagen y ha pasado a integrar el amplio club de instituciones en las que los ciudadanos han dejado de creer y el cual es encabezado por los principales órganos del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. El Tribunal no goza de la confianza de más de la mitad (50.8%) de los mil 200 entrevistados en la más reciente encuesta El pulso de la Nación, encargada por La Prensa a la consultora LatiNetwork Dichter & Neira. De ese índice, el 29.5% tiene poca confianza en la entidad y el 21.3%, ninguna confianza. En la capital, esa desconfianza se sitúa en el 60.8%. Estas son las cifras que deben ponderar con seriedad los magistrados del Tribunal Electoral. Lo demás es accesorio. ¿Por qué un índice tan alto de desconfianza? Las causas son variadas, pero una de ellas sobresale: el escándalo provocado por la falta de control y seguridad en la eliminación de las tarjetas base para la elaboración de cédulas, y que pueden ser empleadas para actividades ilícitas. La nación necesita que se rescate cuanto antes la credibilidad del Tribunal Electoral, sobre todo cuando se aproximan los comicios generales de 2004.
Hoy por Hoy 2002/11/14
14 nov 2002 - 05:00 AM
