Del Barú floreciente del siglo XX hoy solo quedan los recuerdos. Durante siete décadas en el distrito más suroccidental panameño se registró una próspera actividad económica, que empezó a decrecer hace una década. Los baruenses se beneficiaron de esas ventajas, simbolizadas en un mítico ferrocarril que comunicó el occidente chiricano y en el ir y venir de barcos transportadores del oro verde. Con la nueva realidad internacional y el creciente bajón del mercado bananero, Barú sufre hoy un colapso sintomático y que no puede dejar de inquietar a toda la comunidad nacional. Puerto Armuelles, la capital baruense, es una plaza desolada, un pueblo fantasma. Su población económicamente activa en el 50% está desocupada, un índice que es superior al que padece la ciudad de Colón. De un importante polo de desarrollo, Barú ha pasado a ser un polo de pobreza. La población está desesperada. Con nuevos dueños, la transnacional Puerto Armuelles Fruit Company (PAFCO) ha amenazado con abandonar la producción. De concretarse esa posibilidad, empeorará la suerte de Barú y su gente. El Gobierno está en la obligación de crear un plan efectivo de contingencia que ofrezca nuevas esperanzas a la gente emprendedora de Barú y que le ayude a salir de la postración material y moral que está padeciendo.
Hoy por Hoy 2002/11/08
08 nov 2002 - 05:00 AM
