Las fundación de nuestra República se estableció sobre el pilar de la separación de Colombia, cuando hombres y mujeres del Istmo deseaban fervientemente ser artífices de su destino propio, por lo que se dieron a la tarea de buscar -y, claro, las encontraron- nuevas formas de organización política, económica y social. Noventa y nueve años atrás, separar significaba revolucionar. Y democratizar, su consecuencia. En apariencia, estas reflexiones pueden resultar abstractas o muy alejadas de los problemas que enfrentamos hoy los panameños. Sin embargo, para revitalizar a una nación que está en crisis, es necesario analizar las causas de los problemas. En forma profunda y exhaustiva. Y sirviéndonos de nuestra historia propia, necesitamos participar y comprometer a todos para que con el sudor del trabajo aseguremos un genuino fortalecimiento ciudadano. Queremos un país moderno y gente con espíritu joven que acompañe y dé sentido patrio a los próximos cien años. Gente que se anime a transitar el camino de la separación hacia la democracia, que se disponga a hacer de sus sueños un plan estratégico para nuestro país. Y, por sobre todas las cosas, necesitamos gente que quiera a Panamá. Por eso, una vez más, y con el son de los tambores y clarines, lideremos el cambio que Panamá sigue necesitando.
Hoy por Hoy 2002/11/03
03 nov 2002 - 05:00 AM