Es alarmante que la materia prima de un documento fundamental en el ejercicio ciudadano, como lo es la cédula de identidad personal, haya caído en manos de delincuentes. Los trámites cotidianos, ya sean menores o de mayor importancia, como aquel relacionado con el sufragio, son desarrollados por los panameños a través de la cédula de identidad personal. De las investigaciones preliminares a cargo de la Fiscalía Auxiliar, se desprende por el momento que no había intención de cometer fraude electoral ni que en el acto ilegal estén involucrados políticos. Inquieta de todas formas la facilidad con que los plásticos base [aquellos con una imagen de un barco mientras atraviesa una esclusa y en el reverso una barra de seguridad] hayan sido empleados para confeccionar cédulas ilegales. ¿Por qué no se siguieron los controles que, en cualquier lugar del mundo, se aplican en relación con estos documentos? ¿Por qué los materiales sobrantes no fueron eliminados, como establecen las normas? ¿Hasta qué punto fallaron las medidas de seguridad y fiscalización correspondientes? Un escándalo similar se registró hace algunos años en relación con los pasaportes. Al Estado y a sus autoridades corresponde ser celosos en la vigilancia para evitar este tipo de fraudes, sobre todo en un país de tránsito y por lo tanto más vulnerable para que se den tráficos ilegales y se cometan otros delitos.
Hoy por Hoy 2002/10/28
28 oct 2002 - 05:00 AM
