Dos hechos relevantes han vuelto a poner en evidencia la falta de renovación en el manejo de los asuntos públicos y la ausencia de contrapesos y controles efectivos. No se trata solamente de errores o desaciertos por parte de las autoridades, sino de las distorsiones institucionales que producen. El primero está relacionado con un boletín de prensa emitido por la Presidencia en el que se informa que el Consejo de Gabinete aprueba una emisión de Letras del Tesoro por un monto de 250 millones de dólares. El segundo caso se refiere a una nota de la Dirección General de Ingresos en la que se interpreta que el crédito fiscal puede cederse a otras compañías. En ambos casos, el error cometido fue tan amplio que hubo la necesidad de rectificarlos públicamente. Es evidente que estas equivocaciones flaco favor le hacen a las instituciones del Estado, ya que corroen la vida política democrática del país. Si a estos hechos se suma el penoso vacío de poder que produjo la presidenta tras su salida para Miami hace una semana, pensaríamos que estamos frente a una situación de desprestigio difícil de superar. Pero por los vientos que soplan, pareciera que cualquier cosa se puede esperar de la actual administración.
Hoy por Hoy 2002/10/27
27 oct 2002 - 05:00 AM
