El régimen abierto en los sistemas penitenciarios no es nuevo y se ha aplicado con éxito en muchos países. Las legislaciones modernas propenden, aunque sea teóricamente, a la rehabilitación y reinserción social de los reos. Como es de imaginar, la estancia en la cárcel, por lo general, corrompe más a los reclusos, a tal punto que, con insistencia, se afirma en Panamá que el sistema penitenciario es la suma de defectos estructurales que convierten las prisiones en universidades del crimen, con la carga terrible que conlleva esa denominación para la vida social. El régimen de semilibertad se desplazan durante el día y en la noche deben dormir en la prisión permite a determinados presos trabajar o estudiar fuera de las rejas. Aparte de favorecer la resocialización y la rehabilitación, los permisos bajan la presión en cárceles tan abarrotadas como las panameñas, ocupadas en situación de hacinamiento por más de 10 mil personas, lo que representa una sobreocupación del 30%. El otorgamiento de esos permisos debe estar alejado del flagelo de la corrupción y su expedición debe estar a cargo de un equipo de funcionarios de nivel que apliquen criterios científicos. La legislación sobre régimen abierto debe ser perfeccionada con el establecimiento de controles rigurosos y la creación de juntas seleccionadoras formadas por personas íntegras.
Hoy por Hoy 2002/10/24
24 oct 2002 - 05:00 AM
