Nuestro subdesarrollado sistema político está pervertido, en parte por las aberraciones constitucionales y legales, pero también por la gran dosis de corrupción y oportunismo que la clase política criolla utiliza como sus mejores galas. Demasiada demagogia, irresponsabilidad y desidia, enturbian el sistema de partidos, las elecciones, los escrutinios y los gobiernos. Los dirigentes políticos son o quieren ser ciegos, sordos y mudos. Nada han aprendido de Torrijos, de Noriega, de Perú, con sus Fujimori, Montesinos y la variada fauna que los rodeaba; también olvidaron a Serrano Elías, a Carlos Andrés Pérez y a Hugo Chávez, que conduce a Venezuela a un desastre de proporciones épicas. Como se ha dicho por mucho tiempo aunque no aprendido los pueblos tienen los gobiernos que merecen y, por ello, si queremos mejores partidos, mejores instituciones y mejores gobiernos, tenemos la obligación cívica y moral de olvidar los cantos de sirena, las lápidas en el cementerio y comenzar a pensar en lo que realmente nos importa a todos los panameños que existen y que existirán: Panamá, nuestro Panamá.
Hoy por Hoy 2002/10/21
21 oct 2002 - 05:00 AM
