Inevitablemente, las aspiraciones políticas de varios ministros de Estado harán obligante hacer cambios en el Gabinete, porque así lo exige la ley y la ética para evitar conflictos de intereses y hasta la apariencia de que los haya. Según todo parece indicar, se producirán renuncias en importantes ministerios, tales como Relaciones Exteriores, Obras Públicas, la cartera de Asuntos del Canal y otras posiciones en donde probablemente se den vacantes por las mismas razones. Ello es perfectamente legítimo, porque como ciudadanos tienen todo el derecho de aspirar a cualquier cargo de elección popular. El problema es la selección de quienes deben sustituirlos. En una época de efervescencia electoral, deben ser personas de reconocida trayectoria, solvencia moral, competentes, eficaces y con una clara visión de lo que necesita el país. Por todo ello, la presidenta de la República debe despojarse de todo prejuicio político y designar a quienes tengan la idoneidad profesional y moral para desempeñar el cargo. No es cuestión fácil, sobre todo en un país tan pequeño, pero eso es lo que debe hacerse por Panamá, que siempre debe estar por encima de todos los partidos.
Hoy por Hoy 2002/10/14
14 oct 2002 - 05:00 AM