Hay personas cuya trayectoria, valores, principios y ejemplos, trascienden su vida física. Ese es el caso de Carlos Castañeda, un hombre que consagró su vida a todo cuanto concierne al periodismo. Diagramador, reportero, director de medios de comunicación, fue sobresaliente asesor de muchos diarios del continente. Nunca emprendía tareas a medias, y a ello deben su existencia y su éxito muchos diarios del hemisferio, incluso La Prensa. Quienes tuvieron el gran privilegio de conocerlo, recuerdan a un hombre incansable, a un verdadero dínamo que contagiaba a todos para hacer lo que había que hacer cuando había que hacerlo. La Prensa le debe mucho porque desde antes de la fundación del diario, le brindó lo mejor de su experiencia, principios y valores. Las adversidades que sufrió con el exilio de su Cuba natal, nunca lo amilanaron, y por ello conquistó fuera de su tierra querida, sus mayores éxitos. Tuvo un sueño que las circunstancias no le permitieron realizar: crear un diario o una revista libre en su patria. El ha muerto, pero sus ideas sobreviven y algunos, inspirados por ellas, las realizarán, porque hombres como Carlos Castañeda no se olvidan; son parte inolvidable de la historia.
Hoy por Hoy 2002/10/11
11 oct 2002 - 05:00 AM