La polémica sobre el proyecto de presupuesto de la Caja de Seguro Social para el próximo año fiscal ha generado opiniones de representantes de los asegurados, funcionarios del Seguro, autoridades gubernamentales, dirigentes gremiales y muchas personas que opinan a título personal. La mayor parte de ellos culminan su argumentación diciendo que la limitación al presupuesto viola la autonomía de la Caja. Lamentable error, que solo podría calificarse de ignorancia inexcusable, porque desde hace tres décadas está vigente la Constitución de 1972, cuyo artículo 111 dispone la integración orgánica y funcional de los sectores gubernamentales de salud, incluyendo sus instituciones autónomas y semiautónomas. En otras palabras, el Seguro perdió su autonomía, lo que permitió a la dictadura confundir los recursos de la Caja con los del gobierno de turno para, entre otras cosas, usarlos en el Programa Colectivo de Viviendas que tanto costó a la institución, los Proyectos Especiales de ingrata memoria y el Sistema Integrado de Salud. No es lícito entonces sorprenderse ahora de lo que no se cuestionó ni se protestó a tiempo. Ahora, sería necesaria una reforma constitucional o una constituyente para devolver a la Caja la autonomía que jamás debió perder. ¿Dónde están los que entonces aplaudían las acciones de la dictadura?
Hoy por Hoy 2002/10/01
01 oct 2002 - 05:00 AM
