Los panameños vienen sufriendo desde hace varios años las consecuencias de un sistema de transporte que no sólo es deficiente por las distintas circunstancias que lo llevaron hasta esta realidad, sino fundamentalmente por la inacción de las instituciones de control y de varios gobiernos, incluso el actual. Prueba de ello lo constituye el dilatado conflicto que existe entre los residentes de las comunidades del lado oeste de la provincia de Panamá y los transportistas. Se estima que diariamente se movilizan unas 100 mil personas en esa ruta y que por lo menos 50 mil ven radicalmente alteradas sus rutinas, ya que la ineludible necesidad de utilizar el sistema de transporte público colectivo las lleva a ajustar sus horarios a las frecuencias de estos desalmados del transporte. Otras experiencias medianamente exitosas deben aplicarse cuanto antes en esa región, que es una de las de mayor crecimiento demográfico del país. El conflicto seguirá afectando a los usuarios, a los empresarios y a los conductores, que reclaman encontrar una salida. En el tramo de Panamá-Arraiján, las colas son interminables. Es una obligación indelegable del Estado velar no sólo por el acatamiento de las reglas del sistema de transporte, sino por garantizar que se ofrezca a los usuarios un servicio digno y eficiente.
Hoy por Hoy 2002/09/26
26 sep 2002 - 05:00 AM