La corrupción se enseñorea oculta en el limbo institucional en que se encuentra la PTJ (Policía Técnica Judicial). Una cantidad de agentes ha optado por unirse a los delincuentes, en deshonrosa y criminal contravención de la obligación de servicio a la ley y el Estado. La justicia penal de Panamá descansa en gran medida en la investigación inicial a cargo de las unidades de la PTJ. Las pesquisas que lleva a cabo el Ministerio Público, a raíz de una denuncia presentada por el Frente Nacional Anticorrupción, abren una caja de Pandora. Mientras que determinaciones de altas instancias del Estado han provocado una indefinición en el statu de esa entidad investigativa, policías sin ningún escrúpulo se han dedicado a hacer negocios con los delincuentes, a los que deben combatir, sin importarles cómo esas acciones minan la fortaleza del Estado frente a las cada vez más poderosas organizaciones criminales. ¿Cómo es posible que siete abogados hayan desfilado en poco más de diez años por una entidad cuya función esencial es de carácter técnico? Ruboriza solo pensar en manos de quiénes está la investigación judicial. La dirección de la PTJ, con el respaldo del Ministerio Público, ha empezado a deshacerse de peligrosos elementos, no obstante, con prisa y sin contemplaciones, debe emprender una reestructuración total, que otorgue credibilidad a una recta administración de justicia.
Hoy por Hoy 2002/09/14
14 sep 2002 - 05:00 AM