Los malabarismos políticos a que han conducido tantas vueltas y revueltas, fueron la causa de una curiosa ironía de la historia en la que dos candidatos de un mismo partido PRD se disputaron la presidencia de la Asamblea Legislativa. Para el oficialismo es un triunfo, pero también es una gran responsabilidad, porque ahora tiene la posibilidad de que los proyectos que lo ameriten se conviertan en leyes de la República. La primera tarea es la integración balanceada de las comisiones permanentes de la Asamblea, de las cuales depende, en buena parte, el éxito de la tarea legislativa. Hay temas trascendentes que la Asamblea debe tratar prioritariamente, como los proyectos para modernizar la educación, las recomendaciones para la reactivación económica, y las reformas que permitan garantizar la viabilidad de la Caja de Seguro Social. En estas materias no deben existir banderas partidistas, porque su importancia es superior a cualquier partido y trascienden a cualquier gobierno: son temas de Estado y así deben considerarse. Por supuesto, habrá tensiones y resentimientos difíciles de superar, pero hay que hacerlo. Por otra parte, La Asamblea Legislativa se encuentra más cuestionada que nunca antes en su historia y ese es un problema que no podemos arrastrar indefinidamente. Los resultados de las investigaciones del Ministerio Público deben darse a conocer y la administración de justicia disponer lo que en derecho corresponda. De lo contrario, afectará la credibilidad del gobierno actual, de los que lo sucedan y de toda la cla- se política del país.
Hoy por Hoy 2002/09/02
02 sep 2002 - 05:00 AM
