Las volubles lealtades de los militares venezolanos le han hecho un flaco favor a su país. Hugo Chávez es otra vez presidente de la República, sin que aún se sepa con certeza cómo se produjo el cambio de los militares. Lo realmente grave es que toda la crisis produjo alrededor de 60 muertos y más de un centenar de heridos, pero las causas y razones que la provocaron todavía existen, y afectan a toda la sociedad venezolana. Por supuesto, Hugo Chávez ha prometido un gobierno de unidad y reconciliación, pero los venezolanos han tenido suficiente experiencia con él para saber que sus palabras no ofrecen ninguna credibilidad. Es que Hugo Chávez es un caso de sicopatología política, que más bien requiere un tratamiento siquiátrico. Triste suerte tiene Venezuela, víctima de dictaduras rapaces e inmisericordes, partidos políticos corrompidos e incapaces, y finalmente eligen a un militar golpista con la ingenua esperanza de que gobierne democráticamente. Eso no es posible, como lo dirá el tiempo, y ojalá no haga falta otra matanza para que se produzcan los cambios que realmente necesita ese país. Si el Libertador, Simón Bolívar, pudiera ver lo que está ocurriendo en su patria, ahora denominada oficialmente República Bolivariana de Venezuela, estaría avergonzado de que su nombre se utilice para tratar de legitimar tanta ineptitud, cinismo y locura.
Hoy por Hoy 2002/04/15
15 abr 2002 - 05:00 AM
