Aunque no quieran reconocerlo, la clase política del país está agotada. No tiene propósitos de rectificar, de renovarse, de ofrecer opciones nuevas al país. Solo promete más de lo mismo, sin querer o poder entender que o propugna reformas sustantivas, o algunos lo harán por ellos. No han aprendido nada de lo que ocurrió en Perú y le permitió a en ese entonces desconocido Alberto Fujimori, derrotar a sus adversarios políticos y a la propia Constitución peruana. Nada aprendieron del caso venezolano y del estruendoso derrumbe de los partidos tradicionales, lo que permitió a Hugo Chávez, militar golpista, llegar a la Presidencia avalado por el voto desesperado de quienes querían un cambio, y lo han logrado para empeorar. Las soluciones no son fáciles para resolver problemas acumulados por tan largo tiempo, pero esa no es excusa suficiente para posponer su búsqueda, porque la paciencia de los pueblos, aunque a veces parezca infinita, en la realidad no lo es. Rectifiquen, señoras y señores políticos, mientras les quede tiempo para hacerlo y poder enmendar los errores y expiar la corrupción que está arruinando al país. Háganlo ustedes, antes de que sea demasiado tarde para ustedes mismos.
Hoy por Hoy 2002/04/04
04 abr 2002 - 05:00 AM
