Tal y como van las cosas, difícilmente pueden augurarse buenos resultados en el Diálogo sobre el Seguro Social. La dirección de la Caja, que desde el inicio expresó con claridad meridiana su oposición a cualquier solución que involucrara el más mínimo nivel de privatización, con la connivencia de parte de la dirigencia sindical, que pareciera estar más interesada en reavivar antiguas confrontaciones ideológicas, hoy en desuso, que en encontrar soluciones viables a los problemas que aquejan a los trabajadores, lanza ahora denuestos contra la OIT, que juiciosamente ha venido advirtiendo sobre la seriedad de la crisis por la que atraviesa el programa de Invalidez, Vejez, y Muerte y con igual buen juicio ha venido planteando que la solución consiste en aumentar las cuotas, disminuir los beneficios o una combinación de los dos; salvo, claro está, que se pretenda hacerle pagar los platos rotos al Estado o lo que es lo mismo a los contribuyentes que pagan sus impuestos . Con frecuencia pareciera que no hay el menor interés por resolver el problema. Si así fuera, sería mejor dejar de hacerle perder el tiempo a quienes, de buena fe, se han sentado en la mesa de negociaciones por largas horas durante varios meses, agradecer al PNUD los buenos oficios que gentilmente han venido brindando y dejar caer el telón, con la esperanza de que alguna futura administración con mayor voluntad política se decida a enfrentar el problema antes de que sea demasiado tarde.
Hoy por Hoy 2002/02/01
01 feb 2002 - 05:00 AM
