La idea en ciernes de establecer en Panamá la aplicación de ‘exámenes de barra’ a los egresados de derecho es una iniciativa saludable que debe encontrar eco y respaldo decidido en los sectores concurrentes en la administración de justicia. El hecho de que cada año las universidades locales gradúen en promedio 900 profesionales del ramo, no sería algo más que estadístico si los estándares de calidad y de competencia educativos garantizaran hornadas de profesionales excelentes, y que nuestro mercado les asegurara plazas laborales dignas y debidamente remuneradas.
Pero nuestra realidad es otra. Como sabemos, a falta de orientación profesional adecuada, muchos de nuestros estudiantes terminan escogiendo carreras al azar o simplemente porque no lograron ingresar a la que originalmente aspiraban. Los exámenes mencionados, de aplicación exitosa en otros países, contribuirían de paso a la consolidación de la vocación de nuestros futuros hombres de leyes en principios y valores fundamentales, especialmente la ética, lo que llevaría al fortalecimiento integral de la justicia panameña. Lo ideal es que la iniciativa camine, y se haga realidad.
