El Ejecutivo ha nominado a William Parodi como fiscal del Tribunal de Cuentas en momentos en que este enfrenta tres casos por supuestas faltas a la administración de justicia en el ejercicio del cargo de fiscal. El funcionario recibe el premio gordo, tras lograr el cierre de varios casos en Panamá en los que estuvo involucrado el colombiano David Murcia Guzmán, condenado a 30 años de prisión en su tierra natal por captación ilegal de dinero y lavado de activos, y que actualmente negocia una condena más –de nueve años– por los mismos delitos en Estados Unidos. Panamá es el único lugar donde parece ser que Murcia Guzmán se portó como un verdadero santo, a pesar de que realizó las mismas actividades que en Colombia. El cierre de los casos del llamado rey de las pirámides ha resultado muy conveniente para figuras políticas que prefieren ver al convicto alejado lo más posible de Panamá. De ahí que el nombramiento de Parodi no parece ser el producto de su desempeño como fiscal. Despierta, en cambio, más suspicacias que tranquilidad. Su nuevo cargo es, precisamente, pedir cuentas, cuentas que él no ha podido dar por el manejo de los casos de Murcia Guzmán.
Hoy por Hoy 2011/06/18
18 jun 2011 - 05:00 AM