Durante décadas, Roberto Durán le dio victorias y orgullo a los panameños. Cada uno de sus combates se lo dedicó enteramente a Panamá, tierra que lo vio nacer y crecer. Poseedor de un gran carisma y nacido en humilde cuna, Durán –fuera de nuestras fronteras– es tan conocido como el Canal y tan apreciado como la patria misma.
Hoy llega a sus 60 años de edad, una vida que ha sido auténtica, con tropiezos, como los de cualquiera, pero con extraordinarias hazañas que lo han llevado al Salón de la Fama tras haber conquistado cuatro títulos mundiales en distintas categorías, y de enfrentar a los mejores y más formidables pegadores de su época.
No bastan los homenajes que ha recibido tan merecidamente, no solo en Panamá, sino en otros países, donde es tan querido como en su propia tierra. Durán es un héroe, de esos que nunca pretendieron serlo, cuyo orgullo de ser lo que es, nunca le permitió ser otra cosa. En esta fecha saludamos al Cholo Durán, ese que con sus manos de piedra moldeó su presente y futuro, y cinceló el nombre de Panamá en las gloriosas páginas del pugilismo mundial.
