Los planes para la ejecución de la tercera fase de la cinta costera están rodeados de un gran misterio. Por un lado, funcionarios del Ministerio de Obras Públicas explican a los habitantes de El Chorrillo cómo será la obra en esa parte de la ciudad. Sin embargo, y a pesar de que el proyecto tiene mayor impacto sobre el barrio y los residentes de San Felipe, estos no han recibido una sola explicación sobre ella.
Por su lado, el titular de Obras Públicas se ha ido a París a justificar cómo será la extensión de la cinta costera y así tratar de que el Casco Antiguo no sea borrado de la lista de Patrimonio de la Humanidad. Es evidente el doble discurso que hay sobre la cinta costera, y si no ¿por qué a unos sí y a otros no se les dan explicaciones? ¿Acaso buscan evitar que haya protestas en Panamá mientras en París se discute –en la Unesco– el futuro del Casco Antiguo? Ignorar a los residentes de San Felipe es una forma vulgar y cobarde de evitar que los ciudadanos tomen parte de decisiones que no solo les atañen, sino que les afectan. ¿Cuál es el enfermizo afán del gobierno en hacer esta carretera por esta sensible zona, habiendo otras rutas que en nada afectarían su actual condición ante la Unesco?
