En países como Estados Unidos, las bibliotecas son centros neurales de los campus universitarios e incluso de las escuelas superiores y primarias. Son estas verdaderos templos del aprendizaje, a los que estudiantes y académicos acuden para hacer consultas; o en busca de un ambiente favorable para la lectura y el análisis profundo. En tanto, en Panamá, las bibliotecas escolares se han caracterizado por la pobreza de sus instalaciones y, peor aún, de su oferta bibliográfica.
En ese sentido, es encomiable que el Ministerio de Educación las incorpore a la estrategia que ha puesto en ejecución con el fin de sacar a la educación del marasmo en que se encuentra. Sin embargo, es importante que las inversiones que se vayan a hacer en este renglón, sean cónsonas con los tiempos. Y es que, así como se está cuestionando el futuro del libro, también hay que evaluar el papel que desempeñan las bibliotecas en tiempos de la internet y de las publicaciones digitales. Si antes no respondemos a estas preguntas, estaremos, una vez, más echando recursos en saco roto.
