Fitch Rating anunció el otorgamiento del grado BBB de calificación crediticia a nuestro país. La noticia es un espaldarazo internacional a la economía panameña y no debemos escatimar reconocimiento al equipo financiero oficial que ha sabido conquistar el ascenso. A los panameños, sin embargo, nos queda un debate legítimo pendiente: si la bonanza actual no estará dando pie a un endeudamiento frenético que parece olvidar que los buenos tiempos pasan y en algún momento hay que pagar las cuentas.
Y en otras palabras, el frenesí en el gasto público terminará beneficiándonos o en la próxima década lamentaremos la nueva danza de los millones. Por ahora, ese debate es imposible tenerlo porque nuestro Presidente hasta las buenas noticias las empeña con sus jugarretas políticas. Lamentablemente parece tener más importancia para la clase política si se mantiene la alianza, o quién será el próximo presidente de la Asamblea, o si hay segunda vuelta mediante una jugada legislativa o un cambio constitucional. Los gobernantes no entienden que al resto del país lo que le interesa es que se pongan a trabajar en los temas de verdadero interés, que fue para lo que resultaron elegidos.