Un nuevo magistrado se incorporará a la Corte Suprema de Justicia. Tras su ratificación por la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional, Harry Díaz manifestó una verdad de a puño: “Nada agradable es saber que tengo que ir a trabajar a un lugar tan desprestigiado”. El deterioro de la credibilidad de nuestro máximo órgano de justicia ni es casual ni es gratuito. Ha sido el resultado de un consistente debilitamiento en su independencia, en decisiones inexplicables y silencios inaceptables.
Y es una bomba de tiempo presta a explotar en cualquier momento. ¿Existe gente honesta administrando justicia en Panamá? Por supuesto que sí, y mucha. Pero los escándalos protagonizados por los más desvergonzados funcionarios, han enlodado a justos y bribones por igual. “Hay personas que creen que todo se resuelve con dinero, amenazas o influencias. Para esas personas el mensaje es claro: no pierdan su tiempo”, afirmó Díaz esta semana. Ojalá su llegada al máximo tribunal sea el inicio de un larguísimo trecho por recobrar el prestigio perdido por nuestros tribunales.