Panamá fue sede de la conferencia internacional sobre nuevos descubrimientos del cerebro, evento de primer nivel en el mundo de la ciencia y la investigación que contó con la presencia de dos premios Nobel de Química. Que el país haya servido de plataforma para una serie de disertaciones y discusiones relacionadas con los nuevos hallazgos y técnicas para desentrañar los misterios del cerebro, y dar alivio a las millones de personas que padecen de alzheimer, trastornos de bipolaridad o mal de parkinson, marca un hito positivo y deja un sabor optimista y esperanzador.
Se trata de un reconocimiento a la capacidad de los países pequeños de hacer aportes a la ciencia, y de un voto de confianza, por parte de la comunidad científica internacional, a la labor que vienen realizando la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología. Hay que aplaudir y apoyar estos esfuerzos, porque de ellos depende el fortalecimiento de ese otro Panamá, pensante, progresista y deseable.
