Este gobierno es, sin duda, algo inédito. El Presidente declaró el viernes que sería ‘una mujer’ quien ocuparía, en reemplazo del actual, el cargo de administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá. Su declaración fue clara y contundente, no estaba abierta a interpretaciones y así lo reportaron los medios de comunicación.
Pero, entonces, horas después, un comunicado de la Presidencia desmiente nada menos que al propio gobernante, pero tratando de hacer ver que fueron los que divulgaron sus palabras los que se equivocaron. Una vez más, los medios son los ‘culpables’ de los errores del Presidente. La Secretaría de Comunicación del Estado quiso hacer quedar bien al jefe del Ejecutivo diciendo que las palabras del mandatario no significan lo que significan, sino que significan otra cosa. No es la primera vez que al Presidente hay que corregirlo después de que, sin mucho análisis, habla a los periodistas o decide guardar el discurso escrito e improvisa. Así, los panameños vivimos todos los días, de sobresalto en sobresalto, gracias a los súbitos cambios de postura y decisión del jefe del Palacio de las Garzas.
