Las maniobras financieras ideadas por los especialistas de la administración Martinelli se salen de lo tradicional. Aunque los resultados económicos del país son favorables, la forma acelerada y casi forzada en la que se han iniciado algunos proyectos, no deja de preocupar. Los altos niveles de endeudamiento y las “dispensas” otorgadas por la Asamblea Nacional a la ley de responsabilidad fiscal, podrían llevar al país a niveles comprometedores de deuda.
La última estrategia financiera elimina las restricciones de déficit a entidades como la Empresa Nacional de Autopista (ENA). De esta manera, abandona el sector público no financiero, y sus límites de endeudamiento escapan del control regular. Sin duda, la treta permite que futuros gobiernos emulen un modelo de alto riesgo que, en lugar de promover el autofinanciamiento, crea un estado en el que la adquisición de deuda es la solución perfecta para que los políticos cumplan sus promesas de campaña, sin considerar el peligro implícito de no poder pagarla.