De acuerdo con la información que hoy se hace pública, Estados Unidos ha venido advirtiéndole al Gobierno nacional acerca de la existencia de vínculos entre un miembro del Gabinete y el narcotráfico. El aviso dado no deja espacio a grises: lo que reiteradamente manifiesta la embajadora, es una acusación gravísima o se trata de una irresponsabilidad inaceptable.
Consecuentemente, el presidente Martinelli le debe una explicación al país y a su gobierno por habernos encubierto semejante nombramiento, o bien, debe reivindicar el honor y la dignidad del funcionario señalado, exigiéndole al gobierno extranjero una retractación pública e inequívoca. Los panameños nos merecemos más respeto, ni más ni menos que ese que el Presidente y su canciller le deben exigir a la sede diplomática. Es inaceptable que cuelgue del nombre de quien está llamado a promocionar la imagen del país, tremenda contraseña.
