El ministro de Obras Públicas tiene ante sí la decisión más importante de su gestión: que el Casco Antiguo mantenga su condición de Patrimonio de la Humanidad o que este salga de la exclusiva lista que lo ha convertido en uno de los centros turísticos más importantes del país.
La Unesco, que vela por la conservación de estos sitios, ha advertido que en el momento en que el Gobierno empiece a construir la extensión de la cinta costera atravesando (túnel) o bordeando (costanera) San Felipe, comenzará a tramitar la eliminación de este lugar de la mencionada lista. Pero si estas dos no son las opciones para extender la cinta costera, el ministro bien podría ilustrarnos de qué forma se hará, pues nadie lo ha hecho hasta ahora.
Y siendo este un Patrimonio de la Humanidad –de la que formamos todos y cada uno de los panameños– no hay conflicto de interés alguno en que seamos nosotros, precisamente, los que pidamos la conservación de este sitio. ¿Cargará el ministro con la culpa de que se elimine el Casco Antiguo del Patrimonio de la Humanidad?
