El crecimiento económico experimentado por Panamá durante los últimos años no ha sido cónsono con el desarrollo en temas como educación, salud y pobreza. Según informes del PNUD, la equidad de género es un arma importante para acabar con el hambre, la pobreza y lograr un desarrollo sostenible.
Más contradictorio es que, con la gran cantidad de programas sociales implementados por el actual gobierno –que nos cuestan a todos los contribuyentes cientos de millones de dólares al año en subsidios–, cada vez estamos más lejos de lograr, como país, los objetivos del milenio.
Y es que, a pesar de que nuestras cifras de crecimiento económico sean envidiables y de que hayamos mejorado considerablemente en los índices de desarrollo humano, mientras las políticas de Estado no apuesten a hombres y mujeres en igualdad de condiciones, será inútil que se destinen millonarios recursos en programas y proyectos que busquen mejorar las condiciones de los panameños.
En la medida en que hombres y mujeres tengan igualdad de oportunidades, el país logrará alcanzar sus metas de desarrollo.
