Panamá vive un momento de crecimiento envidiable, pero eso no significa que hemos dejado de ser un país en vías de desarrollo, cuyo producto interno bruto sigue siendo modesto. Sin embargo, el comportamiento de nuestras autoridades en el manejo del dinero público es temerario.
El Metro costará mucho más de lo calculado, sin incluir el costo de obras auxiliares ni de cláusulas que elevarían el costo del proyecto por las alzas del combustible o de otros insumos, o lo que habrá que pagar en subsidios porque los usuarios no podrán pagar el pasaje si les cobraran lo que cuesta.
Grave también es que la dispensa solicitada a la Asamblea para elevar el déficit fiscal se prolongue a lo largo del quinquenio de esta administración. Parece que para cuando este gobierno termine su gestión en 2014, tendremos deuda hasta los próximos 100 años. ¿Cuándo parará esta danza de millones?