Las acciones de este gobierno no parecen dejar en paz a la ciudadanía. La falta de transparencia de esta administración se está convirtiendo en un dolor de cabeza para los panameños. Eso pasó con la llamada Ley 9 en 1 y la aprobación de la legislación minera.
En ambos casos, el Ejecutivo y el Legislativo tuvieron que dar marcha atrás. Ahora vemos que el patrón comienza a repetirse una vez más en la extensión de la cinta costera hasta la Avenida de los Poetas. Desde hace meses circula una versión de esta vialidad según la cual hay planes para desarrollar una costanera, es decir, rellenos en el mar alrededor del Casco Antiguo.
Está claro que el Gobierno no quiere asumir la responsabilidad de proponer el disparate, de allí que pretenda que la constructora sugiera, como cosa suya, la atroz alternativa que quizás sea menos costosa que un túnel. Así, con el argumento de lo barato, nos doran la píldora. Pero, ¿dónde quedará el Patrimonio de la Humanidad? Eso no es asunto de la constructora, pero aprobar la costanera sí lo es del Gobierno.
