Guillermo Ford fue un patriota. Las generaciones actuales y futuras tienen mucho que aprender de este panameño, así como del que fuera su compañero de fórmula, Guillermo Endara Galimany (q.e.p.d.), en 1999, quienes ganaron ampliamente las elecciones de aquel año. Billy Ford, cuya fotografía de su cuerpo ensangrentado recorrió el mundo entero, se entregó físicamente para levantar un país desecho por una larga batalla con el régimen militar que terminó con la invasión de diciembre de ese año.
Mucho tendrían que imitar los políticos de hoy, de Ford, hombre fiel a sus principios, demócrata por definición, y un político honesto que con valentía y desprendimiento se enfrentó a las armas solo para darnos el país y la democracia que hoy todos disfrutamos, incluso aquellos que abusan de esta forma de gobierno. La historia se encargará de destacar y exaltar sus virtudes. Los panameños hemos quedado en deuda con este ex vicepresidente, fundador del partido Molirena. Su ausencia es y será un duro golpe para nuestra joven democracia. A él, nuestra eterna gratitud: su ejemplo moldeará la vida y actuación de muchos panameños que buscan en el camino de la política, la manera de hacer un Panamá mejor.
