El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tomó ayer una decisión trascendental e histórica, al aprobar una resolución en la que autoriza el uso de la fuerza en Libia con el fin de proteger a la población civil del brutal ataque que mantiene en su contra el régimen de Muamar el Gaddafi. Los muertos, desde que empezaron las protestas contra el gobierno de Trípoli, a mediados de febrero pasado, se cuentan por miles.
Gaddafi, en un acto inhumano y atroz, ordenó al ejército, incluyendo la fuerza aérea, disparar contra los rebeldes y civiles desarmados que claman contra el despiadado dictador. La noticia fue recibida con júbilo en la población de Bengasi –bastión de los rebeldes–, así como por numerosos países que saludan la iniciativa de Naciones Unidas para detener este genocidio contra el pueblo libio.