Un diputado oficialista ha propuesto un proyecto de ley que pretende prohibir los videojuegos y juguetes bélicos. Es obvio que el legislador busca reducir la creciente violencia que existe en las calles. Buenas intenciones, pero solo eso, pues parece olvidar que en muchos casos estos juegos son gratuitos en la internet o pueden ser bajados mediante programas igualmente gratuitos o se compran directamente en la red, por lo que no es necesario ir a una tienda para adquirirlos.
Si lo que quiere es bajar la criminalidad entre los jóvenes, sería provechoso que sus iniciativas legislativas busquen mejorar la calidad de la educación o facilitarle instalaciones deportivas, apoyar con leyes y presupuestos programas musicales, de artes, etc. para su esparcimiento.
Y a los jóvenes que delinquieron alguna vez hay que prepararlos para que se incorporen a la sociedad y no condenarlos a una muerte espantosa, como la de ser quemados vivos, tal cual ocurrió recientemente. Quizás esos jóvenes estarían vivos de no ser por una ley que aprobaron los diputados –entre ellas la de prohibir los videojuegos– para hacer casi inmunes a los policías que cometen abusos como este.
