Un proyecto para crear una nueva ley mordaza fue retirado por iniciativa del proponente y ante la advertencia del Presidente de vetarla en caso de que fuera aprobada en la Asamblea Nacional. Este proyecto era una clara amenaza a la libertad de expresión y tuvo su origen tras la publicación de un artículo de opinión de un ciudadano que criticó en duros términos la actual administración. La sensatez se impuso y tanto el Ejecutivo como el Legislativo supieron escuchar las voces de quienes se opusieron desde el principio a la discusión y aprobación de este documento.
Ahora más que nunca se hace necesario que los ciudadanos tengan plena libertad para expresar sin limitación alguna sus opiniones, y sin más límites que el respeto y la tolerancia. No se trata de libertinaje. Hay que dejar claro que los funcionarios cuentan con los instrumentos legales –vía la jurisdicción civil– para defender su honra, en caso de que se sientan ofendidos. Pero este proyecto no era la mejor manera de hacerlo; más bien era un retroceso que, afortunadamente, no pasó a más. Esta vez triunfó el buen juicio y se fortaleció la democracia.
