El ritmo de trabajo de esta administración ha alcanzado niveles frenéticos. A pesar de que cuenta con cinco años para desarrollar sus proyectos, pareciera que el gobierno quiere completarlos en solo dos años. La compra de los corredores es uno de esos planes que los panameños seguimos sin entender qué hay detrás. Algo similar ocurre con el Metro, en especial lo que se refiere al subsidio que necesitará para funcionar o su viabilidad financiera. Tanta prisa hay por empezar estos proyectos, que sobre la marcha se han cometido errores que han obligado a posponer o cancelar licitaciones o corregir pliegos de cargo o renegociar términos.
A ello se suma la inédita cantidad de compras y contrataciones directas que se han hecho en los últimos meses, así como el aumento de subsidios y programas de ayuda social, y hasta se quiere elevar el asunto a rango constitucional. Y por si fuera poco, el gobierno destina decenas de millones de dólares para atormentarnos con propaganda en la que pretende convencernos de que todo marcha bien. El frenesí de la carrera tiene como meta la reelección. Ahora está bien claro.